Estudios de Lingüística Aplicada

 

Las funciones pragmáticas de mira, oye y escucha: características apelativas y significados léxicos

 

Pragmatic functions of mira, oye and escucha: appellative characteristics and lexical meanings

Escuela de Ciencias Antropológicas

Universidad Autónoma de Sinaloa

luisescobar@uas.edu.mx

Mei Nomura

Universidad de Kyushu,

Facultad de Lenguas y Culturas

m-nomura@flc.kyushu-u.ac.jp

Recepción: 11 de julio del 2023

Aceptación: 18 de diciembre del 2023

doi: 10.22201/enallt.01852647p.2024.79.1077


Resumen

Este estudio se centra en clarificar la diferencia que existe entre mira, oye y escucha como marcadores cuyo propósito consiste en llamar la atención del oyente. De acuerdo con Cuenca y Marín (2000) son intercambiables, pero, con el objetivo de aclarar los diferentes contextos en los que se usan, hemos realizado tres encuestas a hablantes españoles. Al analizar los resultados, concluimos que con mira y escucha el hablante busca que el oyente comprenda el enunciado, aunque con un matiz distinto: con mira el hablante presenta su parecer de manera tajante, mientras que con escucha explica concretamente el proceso de su juicio. Por otro lado, la función de oye se limita a llamar la atención. Seguidamente, comparamos el grado de desemantización de estas tres formas, porque Nomura (2022) evidencia que este contraste de grado se relaciona con sus funciones. A su vez, defendemos que, a pesar de la desemantización que sufren como marcadores discursivos, la diferencia en la función pragmática deriva de su naturaleza, es decir, no pierde completamente su significado léxico: la percepción activa visual (mira), la percepción activa auditiva (escucha) y la percepción pasiva auditiva (oye).

Palabras clave: marcadores discursivos; función apelativa; llamar la atención; acto comunicativo; función fática

Abstract

This article discusses the differences between mira, oye, and escucha as markers used to capture the listener's attention. According to Cuenca and Marín (2000), these terms are interchangeable; however, three surveys were conducted among Spanish speakers aiming to elucidate the distinct contexts in which they are used. The results revealed that the speaker uses mira and escucha when he/she wants the listener to understand the statement, though with a nuanced difference between the terms. When using mira, the speaker presents his/her opinion emphatically, while with escucha, the speaker specifically explains the judgment process.The function of oye is limited to catching the listener’s attention. Afterward, the article compares the degree of desemanticization (loss of meaning) of these three forms, as Nomura (2022) indicates that this difference in degree is related to their functions. Additionally, this article argues that despite the desemanticization of mira, oye, and escucha as discourse markers, the difference in the pragmatic function of each stems from their nature —that is, they do not completely lose their lexical meaning: active visual perception (mira), active auditory perception (escucha), and passive auditory perception (oye).

Keywords: discourse marker; appellative function; attention-getting; communicative act; phatic function

1. Introducción*

 

Los marcadores discursivos son elementos lingüísticos indispensables para realizar una comunicación eficaz. Según Martín Zorraquino y Portolés Lázaro (1999: 4081), “los enfocadores de alteridad”, que son uno de los marcadores discursivos conversacionales, orientan sobre la forma como el hablante se sitúa en relación con su interlocutor en la interacción comunicativa. Se incluyen en este grupo los marcadores de formas verbales de segunda persona como mira, oye, fíjate, escucha, ves, verás, sabes, entiendes… que apuntan al oyente (Martín Zorraquino & Portolés Lázaro, 1999: 4171–4187). En Fuentes Rodríguez (1990) se analizan los apéndices de valor apelativo y se explica que tienen como función apelar al oyente, llamar su atención o pedir su colaboración en el acto discursivo: se trata de elementos intradiscursivos, enunciativos, aunque dirigidos hacia el oyente. Sirven para mantener la coherencia básica de la comunicación: la relación con su interlocutor (Fuentes Rodríguez, 1990: 172). Estos elementos son identificados como apelativos en las obras de Fuentes Rodríguez (1990: 172), Fuentes Rodríguez y Alcaide Lara (1996: 198) y Pons Bordería (1998a: 214; 1998b: 31), y agrupan expresiones de los siguientes tipos: formas imperativas, como fíjate, imagínate, oye, mira, escucha; interrogativas, como ¿verdad?, ¿no?, ¿sabes?, ¿entiendes?, ¿comprendes?, ¿ves?, y vocativos, como hombre y mujer,1 que en su mayoría analizamos en Nomura (2014). Entre ellos, las funciones pragmáticas de mira y oye ya se han tratado en diversos artículos (Fuentes Rodríguez, 1990; Okura, 1992, 1994; Pons Bordería, 1998a, 1998b; Briz Gómez, 1998; Cuenca & Marín, 2000; Tanghe & Jansegers, 2014, etcétera). Estas dos formas se usan exclusivamente al inicio de los enunciados para atraer la atención del oyente, sin embargo, todavía restan algunas cuestiones significativas para explicar esta diferencia, que abordaremos en este trabajo.

Tanghe y Jansegers (2014: 248) afirman que mira y oye son intercambiables, mientras que Fuentes (1990: 179) considera que funcionan de manera diferente: con oye el hablante llama la atención del oyente y con mira quiere enfatizar una parte de la comunicación. Consideramos que estas definiciones incompatibles provienen de la falta de análisis de sus usos. Además, Cuenca y Marín (2000: 220) opinan que la función fática básica de mira y oye se dirige normalmente a la enunciación y que en este uso son equivalentes a escucha, por lo que el criterio que determina el uso de estas formas se vuelve más confuso, e incluso sugiere que mira, oye y escucha tienen la misma función.

Siguiendo esta línea, la presente investigación se centra en aclarar la diferencia pragmática entre mira, oye y escucha, y explicar sus diferencias funcionales mediante el significado léxico original de cada forma, que no ha sido analizado en profundidad desde esta perspectiva. En el siguiente apartado mostraremos los trabajos previos sobre las funciones de estas tres formas. A continuación, en §3 analizaremos los ejemplos de CORPES según las definiciones de los estudios mostrados y plantearemos algunas cuestiones sin resolver sobre sus usos. Seguidamente, en §4 mostraremos los resultados de las encuestas que hemos realizado a hablantes nativos. En §5 discutiremos sobre el grado de desemantización de estas tres formas para confirmar las definiciones de Martín Zorraquino y Portolés Lázaro (1999). En §6 intentaremos definir sus funciones a partir de su significado léxico y, por último, presentaremos las conclusiones de nuestro estudio.

 

2. Trabajos previos sobre mira, oye y escucha

2.1. Mira

De acuerdo con Fuentes Rodríguez (1990: 178) y Pons Bordería (1998b: 187), mira y oye tienen la función de llamar la atención y cambiar el turno de habla. Fuentes (1990: 177, 179) comenta que, al usar mira, el hablante pone cierto énfasis en lo que se va a decir y tiene el valor de “considera, ten en cuenta”, asimismo, denomina que su función es la de “prestar atención”.

 

(1) Mira, el coche nuevo es siempre nuevo. (Fuentes Rodríguez, 1990: 177)

 

En Pons Bordería (1998b: 187) encontramos una definición similar, pues señala que tiene una función fática interna, que dirige la atención al contenido del discurso (enunciado). Okura (1994: 136) afirma que al utilizar mira para proporcionar información, el hablante pide al interlocutor que modifique su juicio. Según Martín Zorraquino y Portolés Lázaro (1999: 4184), su uso introduce al oyente en el dominio del hablante y muestra su punto de vista.

 

(2) No se lo enseñé porque, mira, no tuve tiempo. (Martín Zorraquino & Portolés Lázaro, 1999: 4180)

 

Asimismo, Okura (1992: 5) sostiene que mira va seguido de enunciados que expresan juicio, aserción o petición, pero no de preguntas para obtener información. A este respecto, Porroche Ballesteros (2021) indica que cuando el marcador da lugar a una pregunta, se convierte en una pregunta retórica. En Nomura (2014: 34), se investigan los tipos de enunciados con mira y oye, y los resultados muestran que la primera se utiliza a menudo en oraciones asertivas y no en preguntas, como señala Okura (1992).

Estas afirmaciones sugieren que mira no llama la atención del oyente para transmitir información, sino que favorece la comprensión del contenido del enunciado.

2.2. Oye

Fuentes (1990: 179) argumenta que la función principal de oye es llamar la atención del oyente para que atienda a lo que va a decirle el hablante, como vemos en (3). En contraste, esto no sucede con mira, por lo que el ejemplo que se presenta en (4) no es aceptable.

 

(3) Oye, ¿dónde se conocieron ustedes?

(4) ? Oye, el coche nuevo siempre es nuevo. (Fuentes, 1990: 177–178)

 

En trabajos previos se enumeran otras funciones, como presentar un tema nuevo o un cambio de tema (Briz Gómez, 1998: 228, Okura, 1994: 133). Según Okura (1994: 136), con oye, el hablante ofrece información que quiere compartir con la intención de que el oyente deduzca sus opiniones o sienta determinadas emociones. Esta definición es similar a la de Martín Zorraquino y Portolés Lázaro (1999: 4184), quienes señalan que el hablante intenta introducirse en la esfera del oyente. Según la clasificación de Nomura (2014), oye suele preceder oraciones asertivas, directivas e interrogativas. Esto indica que el marcador se utiliza al transmitir información que solo tiene el hablante, porque tanto los actos asertivos como los directivos constituyen una transmisión unilateral. A su vez, aunque la interrogación sea un acto iniciado por el hablante, es el oyente quien posee la información, es decir, la respuesta. Por lo tanto, podemos pensar que la función principal de oye es, como afirma Fuentes Rodríguez (1990), llamar la atención del oyente hacia el enunciado posterior.

Tanghe y Jansegers (2014: 248) consideran que oye y mira son intercambiables, sin embargo, según Fuentes Rodríguez (1990: 178), el primer marcador llama la atención y el segundo busca que el oyente preste atención. En este sentido, se puede cambiar oye por mira, pero no mira por oye, lo cual se debe a que oye no tiene el valor de “ten en cuenta” como mira. Pons Bordería (1998b: 187) también opina que mira no puede sustituirse por oye si posee una función fática interna que se refiere al enunciado. Las explicaciones de estos autores coinciden en que con mira se enfatiza el contenido de la enunciación, siendo la explicación de Tanghe y Jansegers (2014) discrepante.

2.3. Escucha

Aunque hemos encontrado muy pocas definiciones sobre escucha, Cuenca y Marín (2000: 220) opinan que su función fática básica se dirige normalmente a la enunciación, y en estos usos oye y mira son equivalentes a escucha. Pons Bordería (1998a: 216), por su parte, indica que oye y mira pueden ser parafraseados por escúchame, pero no explica la diferencia entre escucha y escúchame.

Como hemos visto hasta ahora, las definiciones de mira, oye y escucha pueden crear cierta confusión sobre su uso, por lo que es necesario especificar en qué contexto es posible sustituir mira por oye o escucha, y la diferencia entre escucha y escúchame.

 

3. Ejemplos de CORPES

3.1. Número de ejemplos según la posición

Recogimos ejemplos con mira, oye y escucha en el CORPES xxi. Para evitar las variedades de uso, limitamos la región a España y el tema a “Guión y Teatro”, esto último porque se necesita la información de los interlocutores (en ocasiones, su relación) y el contexto para analizarlos pragmáticamente. Los datos abarcan de 2001 a 2019 y, considerando lo indicado por Martín Zorraquino y Portolés Lázaro (1999: 4181, 4184) respecto a que mira y oye como marcadores del discurso no rigen objetos, tratamos los ejemplos sin objeto para ambos. Obtuvimos un total de 581 ejemplos de mira, 729 de oye y 135 de escucha y los clasificamos en cuatro posiciones (inicial, media, final e independiente), siguiendo el criterio de las unidades segmentales que se definen en Briz Gómez y Pons Bordería (2010), Grupo Val.Es.Co. (2014) y Pons Bordería (2022). Según los autores, la intervención es la unidad monológica máxima estructural, generalmente asociada al cambio de emisor, y el acto es una unidad estructural monológica, jerárquicamente inferior a la intervención, que corresponde a una acción independiente, esto es, a una intención determinada del hablante. Para analizar la influencia sobre el oyente, consideramos de gran importancia clasificar los ejemplos en función de su uso inicial o final tanto en la intervención como en el acto. No obstante, a pesar de no ser analizados en este artículo, también tuvimos en cuenta los usos medios e independientes. Los resultados se presentan en el Cuadro 1.

 

 

Los resultados muestran que mira y oye se utilizan predominantemente en posición inicial y se emplean en posición final en 1% o menos. No existe mucha diferencia en los porcentajes de uso de mira y oye en posición inicial de intervención, mientras que, en inicial de acto, el porcentaje de oye es menor. Por otro lado, el porcentaje de escucha en posición inicial de intervención es el más bajo.

En Nomura (2022), señalamos que mira y oye están desemantizados y llaman la atención del oyente, en general, al inicio de las oraciones; en contraste, cuando aparecen al final, su grado de desemantización es bajo y expresan varias actitudes del hablante según su significado léxico. Por ejemplo, fíjate, cuya distribución es más alta en posición final, está menos desemantizado que mira y oye y su función deriva del significado léxico “atender, notar”. Por razones de espacio, trataremos en otro artículo la función de oye y escucha en posición independiente, en este solo nos enfocaremos en los usos de mira, oye y escucha en posición inicial, con el fin de aclarar el funcionamiento de cada forma.

3.2. Mira

A continuación, examinaremos las funciones de cada forma analizando ejemplos de CORPES. En (5), la oyente (Regina) pregunta a la hablante (Raimunda) sobre lo que le pide:

 

(5) Regina: (…) ¿qué cosa me estás pidiendo?

Raimunda: Mira, en el camino te explico. De momento, tenemos que meter el mueble-frigo en la furgoneta.

Regina: Pero las dos solas no podemos, eso ¡pesa cantidad!

Raimunda: ¡Que nos ayuden las vecinas! Y ponte algo cómodo.

(Almodóvar, Pedro: Volver. Madrid: Ocho y Medio, El Deseo, 2006, CORPES)

 

Suponiendo que mira indica la importancia del enunciado posterior, como dice Fuentes Rodríguez (1990), en (5), su uso implica que lo que Raimunda va a explicar en el camino es la respuesta a la pregunta y, al mismo tiempo, espera que comprenda que no puede contestarle en ese momento. Regina es convencida y no pregunta más. Examinemos el ejemplo de (6).

 

(6) Antonio: No podemos darte ese dinero.

Alex: ¿Y las pagas atrasadas por haber estado aquí los fines de semana?

Antonio: Mira, que te quede claro. Si ayudas aquí es porque todos comemos de esto. ¿No te han dado una beca? Si quieren que vayas, que te lo paguen todo. Y si no, pues no vas. ¡Y listo!

(Ferreira, Patricia; Yagüe, Virginia: Los niños salvajes. Madrid: Distinto Films, Áralan Films, TVC, 2012, CORPES)

 

En (6), al igual que en (5), el hablante (Antonio) no responde a la pregunta del oyente (Alex). El uso de mira sugiere que la aclaración del hablante debe ser aceptada por el oyente, con lo cual se enfatiza la fuerza persuasiva de los enunciados que siguen.

A partir de (5) y (6), podemos afirmar que al emplear mira el hablante intenta dirigir la atención del oyente al enunciado posterior para que lo entienda, tal como lo explican Martín Zorraquino y Portolés Lázaro (1999: 4181), es decir, el hablante busca atraer al interlocutor hacia su propio ámbito.

3.3. Oye

En la escena mostrada en (7), dos mujeres se encuentran por casualidad en la calle.

 

(7) Raimunda: ¡Inés! ¿Ya has vuelto del pueblo?

Inés: Volví ayer. ¿Cómo estás?

Raimunda: Oye, ¿por casualidad no te habrás traído unos choricillos, o unas morcillas?

Inés: Pues sí. Las morcillas buenísimas, siempre que voy al pueblo llamo a mi suegra que me las encargue, ya sabes.

(Almodóvar, Pedro: Volver. Madrid: Ocho y Medio, El Deseo, 2006, CORPES)

 

Tanto Briz Gómez (1998) como Okura (1994) argumentan que la presencia de oye al inicio de la oración denota un interés por cambiar el tema de conversación e introduce una nueva información. Además, el enunciado no está situado al principio del discurso, puesto que las interlocutoras ya están hablando, es decir, como hemos discutido en Nomura (2022), no se trata de un acto en que se busque que la oyente perciba auditivamente lo que comenta la hablante, sino que dirija su atención hacia el enunciado. Veamos otro ejemplo.

 

(8) Presentador: Bueno, ¿y cómo conseguiste tus poderes?

Sarcasmo Man: (De nuevo en tono sarcástico.) ¿Que cómo conseguí mis poderes? ¿Que cómo conseguí mis poderes? ¡Como si los poderes se compraran en El Corte Inglés, en la sección de... helados de vainilla! “¡¡Ponme medio kilo de poderes, bonita!!”.

Presentador: Oye, ya hemos visto cómo lo haces, pero ¿puedes dejar de ser sarcástico un momento, por favor? Si continuamos así va a ser difícil seguir con la entrevista.

(Especialistas secundarios: Podría ser peor. Barcelona: Libros del Silencio, 2010, CORPES)

 

En (8), la anotación “de nuevo en tono sarcástico” nos indica que Sarcasmo Man ha hablado de manera similar antes de esta escena, como consecuencia, el presentador le dice que entiende su personalidad y critica su actitud. En este ejemplo, siguiendo lo postulado por Okura (1994), mediante el uso de oye el hablante presenta su molestia e intenta que el oyente infiera que debe dejar tal actitud. Por otra parte, en Nomura (2022: 37), discutimos que expresar la actitud de sorpresa del hablante es una función secundaria de oye, derivada de dirigir la atención de su interlocutor hacia el enunciado posterior. De esta forma, la función principal del marcador es llamar la atención para transmitir información, tal como aseguran Martín Zorraquino y Portolés Lázaro (1999: 4184), quienes defienden que con su uso el hablante busca introducirse en la esfera del oyente.

3.4. Escucha

Ahora, observaremos la función de escucha, considerada intercambiable con mira y oye.

 

(9) María Callas: Tengo algo que decirte. Por eso he venido.

Cantante: Dígamelo aquí.

María Callas: ¿Aquí mismo?

Cantante: Sí.

María Callas: Escucha, tienes una bonita voz para cantar en un coro, pero no lo suficiente para hacerlo como solista.

[Pausa.]

Cantante: ¿Eso ha venido a decirme?

María Callas: Sí.

Cantante: ¿Para eso persigue a las cantantes, para decirles que no sirven?

(Cunillé, Lluïsa: Conozca usted el mundo. Madrid: Huerga & Fierro Editores, 2010, CORPES)

 

En (9), la hablante (María Callas) explica el defecto de la oyente como cantante en el enunciado posterior a escucha. El marcador no cumple la función de cambiar de tema, debido a que la hablante ya le ha dicho que viene a decirle algo. Tampoco introduce información nueva, como oye, sino que cumple una función similar a mira, pues busca la comprensión de la oyente.

 

(10) Custo Dalmau: A todas las camisetas de manga larga que ya tenemos hechas vamos a recortarles las mangas, y con la tela que nos sobre haremos más camisetas de manga larga.

Presentador: Pero eso es pan para hoy y hambre pa mañana. Os ahorráis una pasta, pero si volvéis a hacer camisetas de manga larga estáis igual que antes.

Custo Dalmau: Ya, no me lo había planteado así. Espera, voy a llamar a Antonio.

Antonio: ¿Sí?

Custo Dalmau: Antonio, soy Custo. Escucha, ¿has recortao las mangas de todas las camisetas?

Antonio: Sí, ya he hecho miles con la tela que ha sobrao.

Custo Dalmau: ¿Todas las nuevas son de manga larga?

Antonio: Claro, como dijiste.

Custo Dalmau: Pues córtales a éstas también las mangas y haces más camisetas.

Antonio: ¿Otra vez? Joder, a ver si te aclaras. Me lo podías haber dicho antes.

Custo Dalmau: Antonio, por favor, obedece.

(Especialistas secundarios: Podría ser peor. Barcelona: Libros del Silencio, 2010, CORPES)

 

En (10), escucha está situado al inicio de una oración interrogativa no retórica, en la que el hablante busca una respuesta del oyente, es decir, se trata de un uso similar al de oye y diferente del de mira, puesto que en trabajos previos se ha señalado que mira no conduce a preguntas para obtener información.

Como hemos discutido hasta ahora, mira y oye se distinguen en la manera de llamar la atención: con mira el hablante intenta llevar al oyente a entender el enunciado, lo que llamamos “prestar atención”, mientras que con oye, el hablante procura despertar el interés del oyente para transmitir información. Hasta aquí, hemos explicado los usos de estos marcadores a través de las definiciones de trabajos previos. No obstante, al analizar los ejemplos de CORPES, encontramos que escucha tiene tanto funciones de mira como de oye, así que para aclarar sus propiedades las compararemos con los resultados de las encuestas realizadas.

 

4. Encuestas

 

Para dilucidar las diferencias en el uso de los marcadores sería eficaz compararlos en un mismo contexto, sin embargo, esto es difícil a partir de los ejemplos en CORPES. Por este motivo, nos pareció necesario realizar encuestas a hablantes nativos con el objeto de obtener datos que reflejen su intuición sobre el empleo de estas formas. Como estudio exploratorio, en este apartado presentamos los resultados de tres encuestas realizadas a hablantes nativos (nacidos en España y cuya lengua materna es el español peninsular), a fin de demostrar ciertas hipótesis sobre las diferencias y puntos en común entre las funciones de mira, oye y escucha.

En las encuestas colaboraron seis españoles (cuatro hombres y dos mujeres entre los 30 y 50 años): dos madrileños (señalados como A, mujer de 30 años, y B, hombre de 40 años), dos castellanos (C, mujer de 40 años, y D, hombre de 50 años), un catalán (E, hombre de 40 años) y un valenciano (F, hombre de 40 años). Los primeros cinco participantes mencionados son profesores de español como lengua extranjera en universidades japonesas y cuentan con más de 10 años de experiencia, mientras que el último vive en España y enseña español por internet desde hace una década. Como profesores, los encuestados tratan de hablar un español estándar en clase, por lo que podemos pensar que los resultados de las encuestas tienen poca influencia dialectal. Realizamos la encuesta en Google Forms, mostrándoles a los participantes ciertos contextos, para posteriormente pedirles que escribieran enunciados adecuados a estos.

4.1. Tarea de compleción del discurso

La primera encuesta incluyó una tarea de completación del discurso (discourse-completion task, dct), en la que presentamos un contexto a los hablantes nativos y les pedimos que produjeran un enunciado completando frases encabezadas por escucha y oye o escucha y mira. Supusimos que, al comparar los enunciados obtenidos en esta encuesta, era posible deducir las funciones pragmáticas de las tres formas cuando aparecen al inicio de los enunciados. En este sentido, el análisis de los resultados constituye un estudio cualitativo, pues se examinan las respuestas de los encuestados para buscar puntos comunes derivados de las funciones de las tres formas. El contexto de la primera cuestión puede verse en (11).

 

(11) (A y B son pareja y están discutiendo sobre las tareas domésticas que comparten en casa.)

A: Me has prometido mucho y estás errando.

B: Escucha / Oye, ( ).

 

Las respuestas de los hablantes nativos aparecen en (12), las letras representan a cada uno de los encuestados.

 

(12) Escucha,

A: entiéndeme que para mí tampoco es fácil todo esto, pero intento dar lo mejor de mí.

B: te prometo que te ayudaré más en las tareas domésticas.

C: voy a hacer todo lo que prometí. Ayer lavé los platos y hoy he hecho la compra. No te preocupes, está todo bajo control.

D: no me presiones y todo saldrá tal como te había prometido. Solamente necesito un poco más de tiempo.

E: trabajo doce horas cada día y no tengo ni tiempo ni energía para sacar a pasear a los perros y fregar los platos cada noche.

F: dame tiempo y verás que mis promesas se cumplen.

 

En las respuestas de A, D y E los hablantes explican una situación personal o ponen excusas en relación a las tareas domésticas. Muchas de las respuestas constituyen también explicaciones en las que el hablante manifiesta su decisión o promete a la oyente que va a ayudar de ahora en adelante (A, B, C, D y F). En este tipo de respuestas es habitual que el hablante intente persuadir a su interlocutor para mantener una buena relación entre ellos; al utilizar escucha, el hablante busca que el oyente preste atención al enunciado. Por otro lado, las respuestas con oye son más severas, como se aprecia en (13).

 

(13) Oye,

A: bonito/a, que yo también tengo una vida y últimamente se me está juntando todo, ¿sabes?

B: que tú tampoco haces nada, ¿eh?

C: tú tampoco eres perfecta, ¿eh? Esta mañana he olvidado poner el lavavajillas pero iba a hacerlo esta noche.

D: que no estoy errando tanto. Ayer puse dos lavadoras y tendí toda la ropa. Tienes que darte cuenta de que estoy haciendo mi mejor esfuerzo.

E: que no hay para tanto. Si quieres cambiar algunas tareas que te molesten más, lo hablamos.

F: no seas tan dura conmigo y confía en mí.

 

Las respuestas de B, C y D implican críticas al oyente, que tampoco ha hecho las tareas domésticas o no se ha dado cuenta de lo que hizo (o intentó hacer) el hablante. En las respuestas de A, B y C aparecen ¿sabes? o ¿eh?, con los que se pide el entendimiento del oyente, lo cual señala que oye no tiene ese matiz. En muchas de las respuestas de escucha (12), se promete la realización de las tareas domésticas, pero en el caso de oye, el hablante protesta porque ya las ha hecho y los enunciados son más duros. Lo que sugieren estos ejemplos es que oye no tiene la función de promover el entendimiento del enunciado posterior que sí tiene escucha, pues los participantes incluyeron enunciados que contienen críticas o dan una impresión de dureza, en los cuales el hablante no busca la complicidad de su interlocutor, más bien, trata de contradecirle o insistir en su posición, llamando su atención sobre la situación que le reprocha. Esta impresión deriva no del matiz que tiene oye mismo, sino de su uso, puesto que el hablante muestra la actitud de llamar la atención para que el oyente escuche bien el enunciado posterior, es decir, el marcador solo sirve como preámbulo para transmitir información.

Veamos a continuación la situación de (14), que contrasta el uso de escucha y mira. Como en el anterior ejemplo, les mostramos a los nativos un contexto similar, una discusión, y hemos visto una clara diferencia de matiz.

 

(14) (A y B son esposos y están peleando.)

A: Tu trabajo es lo único que te interesa. Lo demás te importa un rábano…

B: Escucha / Mira, (                    ).

 

Las respuestas con escucha son las siguientes (15).

 

(15) Escucha,

A: entiendo que estés enfadado/a, pero es que me han encargado un proyecto muy importante y no les quiero fallar...

B: necesitamos el dinero.

C: lo más importante para mí es la familia, ya lo sabes. A veces tengo que hacer horas extras y vuelvo tarde a casa, pero eso no significa que mi trabajo sea lo más importante.

D: mi amor, mi trabajo es importante, pero tú eres el centro de mi vida. Lo sabes, ¿verdad?

E: esto no puede seguir así. Estoy trabajando para sacar adelante a toda la familia y lo único que recibo al volver a casa son gritos y más gritos.

F: para mí el trabajo es importante, pero tú lo eres más.

 

Al igual que en las respuestas de (12), escucha suele ir seguido de un enunciado que explica la situación y los sentimientos del hablante. Además, en las respuestas de C, D y F se trata de convencer al oyente de que es más importante que el trabajo. Como hemos visto en el ejemplo (9), escucha funciona como mira, que presta atención al oyente.

A continuación, veremos las respuestas con mira (16), que hemos asumido tiene una función similar a escucha.

 

(16) Mira,

A: eso no es verdad, que yo también hago mi trabajo. Es injusto que siempre me eches la culpa de todo. Ya está bien, ¿eh?

B: si no fuera por mí te morirías de hambre.

C: no quiero seguir discutiendo. Ya hemos hablado de esto antes. Mi trabajo no es lo más importante, pero no puedes pretender que cancele el viaje de este sábado con mi jefe. Creo que van a ascenderme. Podemos salir a cenar tú y yo otro día más adelante.

D: si eso fuera así, no te llevaría a cenar todos los sábados por la noche, ni te escucharía atentamente cada vez que necesitas mi consejo, ni mucho menos te habría comprado ese coche tan bonito que luces y que es la envidia de todas tus amigas.

E: mujer, me tienes hasta las narices ya.

F: siempre me dices lo mismo, estoy cansado.

 

Como en el caso de escucha, la mayoría de los encuestados (A, B, C y D) emplean enunciados que describen la situación del hablante, pero se diferencian en que presentan la situación real o el juicio del hablante como hechos (A, B, C, D y F). En particular, las respuestas de C y D corresponden a explicaciones concretas, en las que expresan el deseo de dar prioridad a ir de viaje con su jefe para ascender en el trabajo o aclaran que han pasado tiempo con el oyente todos los sábados, en este sentido, no se critica a la oyente como con oye (13), más bien, se intenta persuadirla. Por ejemplo, comparando las respuestas del encuestado B en (15) y (16), observamos que explica de manera diferente que no se puede vivir sin trabajar. En (15), se describe la situación tanto del hablante como del oyente usando como sujeto la primera persona del plural, mientras que en (16) se cambia de sujeto para convencer a la oyente. De modo análogo, en la respuesta de D en (15) el hablante explica a la oyente que le importa más que su trabajo. A su vez, en (16), el hablante describe lo que ha hecho con el fin de tranquilizar a la oyente. Considerando estos resultados, podemos resumir las diferencias entre marcadores como sigue:

i) Aunque escucha y mira tienen la función común de dirigir la atención hacia el enunciado posterior para convencer al oyente, su proceso es totalmente diferente: en el caso de escucha, se expone la situación o los sentimientos del hablante, mientras que, en el caso de mira, se presentan exclusivamente los hechos.

ii) Oye manifiesta hechos al igual que mira, pero no lleva al oyente a la compresión del enunciado, sino que solo sirve para llamar su atención a fin de transmitir información.

4.2. Encuesta de paráfrasis

Para comprobar la diferencia de matiz de las tres formas que hemos analizado en el apartado anterior, realizamos otra encuesta de paráfrasis. Con este tipo de encuesta podemos excluir las opciones que no se ajustan a los contextos presentados, y de esta manera confirmar si nuestro análisis tiene sentido. Además, discutiremos las razones de las opciones elegidas y excluidas consultando resultados de la encuesta. Para ello, se presentó un contexto a los mismos encuestados y se les preguntó si la parte subrayada podía o no sustituirse con las otras formas, permitiéndose respuestas múltiples.

Mostramos a continuación el ejemplo (10), visto en §3.4, reproducido aquí como (17).

 

(17) Custo Dalmau: Antonio, soy Custo. Escucha, ¿has recortao las mangas de todas las camisetas?

(Especialistas secundarios: Podría ser peor. Barcelona: Libros del Silencio, 2010, CORPES)

 

 

En este ejemplo, todos los encuestados respondieron que escucha puede intercambiarse por oye y ninguno eligió mira (Figura 1). Como indica Porroche Ballesteros (2021), mira lleva a preguntas retóricas, pero este enunciado no es retórico, sino una pregunta interrogativa, por lo que mira no es aceptable. Por otro lado, oye y escucha pueden utilizarse con preguntas para captar la atención del oyente hacia el enunciado posterior. Sin embargo, escucha no siempre se ajusta a preguntas. En (7), reproducido como (18), se presenta una pregunta pura con oye. Los resultados de la encuesta se muestran en la Figura 2.

 

(18) Raimunda: Oye, ¿por casualidad no te habrás traído unos choricillos, o unas morcillas?

(Almodóvar, Pedro: Volver. Madrid: Ocho y Medio, El Deseo, 2006, CORPES)

 

 

En el caso de la pregunta con oye, cuatro encuestados respondieron que el marcador no se podía cambiar. La diferencia entre (17) y (18) es que, en (17), el hablante ha hablado antes con el presentador sobre cortar las mangas de las camisetas, es decir, antes del enunciado con escucha es ya un tema en curso, aunque para el oyente sea un tema nuevo, por otro lado, en (18), la hablante introduce un tema completamente nuevo para las dos interlocutoras. La baja aceptabilidad de escucha en (18) indica que escucha es inadecuado para cambiar de tema, es decir, su uso es más estrecho comparando con oye. El resultado también muestra, de nuevo, que las preguntas puras no admiten mira.

Veamos un ejemplo en que solo se permite oye (19).

 

(19) [Ignacio sonríe un poco avergonzado, los dos se miran divertidos y felices, definitivamente han superado sus malos rollos.]

Oye, perdona por lo de los billetes, tenía que habértelo dicho.

(Chavarrías, Antonio, Volverás. Madrid, Ocho y medio, 2002, CORPES)

 

 

En este contexto, oye va seguido de una disculpa. Como hemos visto hasta ahora, con mira el hablante busca la comprensión del oyente presentando hechos y con escucha, expresando su situación. Estas dos formas no son adecuadas en (19) porque en la disculpa el hablante reconoce su error y le pide perdón al oyente, no busca que el oyente comprenda su disculpa. En los resultados se confirma que solo es aceptable oye (Figura 3), ya que su función se limita a llamar la atención para transmitir información.

En (9), reproducido como (20), escucha atrae la atención del oyente, como mira.

 

(20) María Callas: Escucha, tienes una bonita voz para cantar en un coro, pero no lo suficiente para hacerlo como solista.

(Cunillé, Lluïsa: Conozca usted el mundo. Madrid: Huerga & Fierro Editores, 2010, CORPES)

 

 

En (20), todos los encuestados indicaron que la sustitución por mira era posible (Figura 4). Como ya se ha comentado, el uso de escucha para entrar en materia en una situación en la que la hablante ha dicho que viene a decirle algo al oyente tiene la función de llevar al oyente a la comprensión del enunciado posterior, más que para introducir una información nueva; dicha función es común a mira. Este matiz no lo tiene oye, porque su función principal es solo llamar la atención.

En el ejemplo (21), que ya hemos visto anteriormente (5), se muestra un uso de mira. Por su función parecida con escucha, supusimos que era aceptable parafrasear mira por escucha, sin embargo, el resultado fue diferente.

 

(21) Regina: (…) ¿qué cosa me estás pidiendo?

Raimunda: Mira, en el camino te explico. De momento, tenemos que meter el mueble-frigo en la furgoneta.

(Almodóvar, Pedro: Volver. Madrid: Ocho y Medio, El Deseo, 2006, CORPES)

 

Cuatro encuestados eligieron “no se puede cambiar” (Figura 5). Comparando el contexto de (20) con el de (21), en este último la hablante no contesta concretamente a la pregunta de la oyente que quiere saber qué es lo que le está pidiendo. Como se ha comentado en los resultados del análisis de dct, con escucha el hablante explica prolijamente su situación, es decir, expone detalles de su situación y del proceso de su pensamiento o juicio. En cambio, con mira intenta conducir al oyente a la comprensión del enunciado mediante la presentación de hechos. En (21), la hablante tampoco ofrece una explicación de por qué no puede contestar a la pregunta, sino que presenta el hecho de contárselo en el camino. La forma en que se lo comunica consiste realmente en transmitir la conclusión de manera tajante, en lugar de explicarlo. En el ejemplo (16), el encuestado A articuló el marcador mira con la afirmación “eso no es verdad”, lo cual sugiere que con su uso el hablante intenta convencer al oyente presentando hechos o su juicio de manera definitiva. Okura (1994) asegura que con mira el hablante ofrece información y pide una revisión de juicio al oyente, y que esta función cambia en la manera de transmitirla. Por consiguiente, aunque mira y escucha tienen la función de ayudar al oyente a comprender el enunciado, el hablante no explica detalles de su situación y, por ello, es poco aceptable cambiar mira por escucha.

 

 

Hasta aquí, los resultados muestran que oye y escucha tienen la función común de ser antepuestos a preguntas, pero es poco natural cambiar de tema con escucha. Esto se debe a que oye es una forma no marcada para llamar la atención, en el sentido de que sirve solo para eso, mientras que escucha posee características más similares a mira, que busca comprensión del oyente, aunque se diferencia en la manera de transmitir información. Consecuentemente, Cuenca y Marín (2000: 220) tienen cierto grado de razón al opinar que oye y mira son equivalentes a escucha, sin embargo, los resultados de la encuesta muestran que no se puede cambiar oye ni mira por escucha, sino escucha por oye o mira, en otras palabras, el uso de escucha es más limitado que el de mira y oye.

En (22), reproducido antes como (6), trataremos la posibilidad de parafrasear mira y oye que señala Tanghe y Jansegers (2014).

 

(22) Alex: ¿Y las pagas atrasadas por haber estado aquí los fines de semana?

Antonio: Mira, que te quede claro. Si ayudas aquí es porque todos comemos de esto. ¿No te han dado una beca? Si quieren que vayas, que te lo paguen todo. Y si no, pues no vas. ¡Y listo!

(Ferreira, Patricia; Yagüe, Virginia: Los niños salvajes. Madrid: Distinto Films, Áralan Films, TVC, 2012, CORPES)

 

 

Como en (21), el hablante no responde claramente a la pregunta del oyente, sino que presenta una conclusión definitiva con la frase “que te quede claro”, que expresa su juicio y no constituye una respuesta concreta. Aunque los enunciados del hablante son parecidos en (21) y (22), hay una diferencia en el contexto y actitud del hablante, pues en (21) intenta conseguir que su petición sea aceptada por parte del oyente, y en (22) no está presente ese matiz, ya que muestra tajantemente la situación a su interlocutor. A pesar de que un encuestado eligió escucha, su aceptabilidad es baja, lo cual indica que el uso de mira es más amplio que el de escucha. Por otra parte, cinco encuestados consideraron aceptable cambiar mira por oye, a pesar de que este no tiene la función de buscar la comprensión del oyente (Figura 6). Esto puede deberse al hecho de que ambos marcadores presentan hechos. Como la función de oye se limita a transmitir información, puede llevar cualquier tipo de oraciones de esta naturaleza, tanto hechos como juicios, ya que es una expresión no marcada para llamar la atención. Por consiguiente, debido a la naturaleza común para presentar hechos, mira puede ser sustituido por oye en este ejemplo.

De hecho, en (8), reproducido aquí como (23), todos los encuestados respondieron que era aceptable cambiar oye por mira (Figura 7).

 

(23) Presentador: Oye, ya hemos visto cómo lo haces, pero ¿puedes dejar de ser sarcástico un momento, por favor? Si continuamos así́ va a ser difícil seguir con la entrevista.

(Especialistas secundarios: Podría ser peor. Barcelona, Libros del Silencio, 2010, CORPES)

 

 

En (23), el hablante presenta el hecho con oye, por lo que podría parafrasearse por mira, que informa de manera tajante. Este resultado sugiere que los encuestados interpretaron el enunciado “hemos visto cómo lo haces” como la presentación de un proceso de toma de decisiones. Sin embargo, los resultados de la tarea de dct mostraron que los enunciados con oye o mira eran más severos que con escucha. Es probable que oye o mira, que presentan hechos, sean más adecuados para criticar al oyente, pero esta coincidencia constituye una función secundaria de ambos marcadores, ya que fundamentalmente se diferencian en la manera de transmitir información.

En el Cuadro 2 resumimos las funciones de cada expresión que hemos visto hasta aquí.

 

 

Se usan oye, mira y escucha para llamar la atención del oyente, en general al inicio de oraciones, aunque cada uno de ellos de manera diferente. Oye es una forma no marcada en su función de transmitir información y no se usa cuando el hablante busca la comprensión del oyente, como mira o escucha. Este marcador se puede utilizar en cualquier situación, pero mira o escucha se utilizan de forma más activa a la hora de influir de algún modo en el oyente, por ejemplo, para expresar el deseo de ser comprendido o suavizar un enunciado. Con mira y escucha, el hablante busca la comprensión del oyente presentando hechos (mira) y explicando el juicio del hablante (escucha).

 

5. El grado de desemantización

 

Según Martín Zorraquino y Portolés Lázaro (1999: 4180, 4181, 4183), mira y oye reflejan un claro proceso de desemantización y han perdido su significado originario, aunque oye en menor medida que mira. Peñalver Castillo (2009: 237) asegura que el grado de gramaticalización de escucha es menor que el de mira y oye. En Nomura (2022), confirmamos las funciones de mira, oye y fíjate, y concluimos que se usan para llamar la atención del oyente en sentido amplio, pero no son intercambiables y se diferencian en el grado de desemantización. En el artículo, señalamos que mira puede clasificarse en: tipo I, que está desemantizado y alienta al oyente a prestar atención al contenido del enunciado, y tipo II, que conserva el significado léxico de mirar y hace que el oyente dirija su mirada hacia algún objeto. Por otro lado, propusimos que fíjate constituye una forma imperativa de la acción mental de “atender, notar”, que a veces incluye un acto concreto de mirar algo en su proceso, es decir, el marcador conserva su significado léxico y está poco desemantizado. En cuanto a oye, Cuenca y Marín (2000: 224) aseguran que siempre que hablamos con alguien, suponemos que nos está escuchando o al menos oyendo, por lo que el cambio semántico es menor. Sin embargo, se observa el uso de oye en situaciones en las que el oyente está escuchando, o en lenguaje escrito y redes sociales (Padilla, 2016). Estos hechos sugieren que oye es una forma desemantizada.

Así, algunas formas de llamar la atención tienen un alto grado de desemantización mientras que otras están poco desemantizadas, en el caso de escucha hemos comprobado en un alto grado de desemantización, que hemos comparado con los datos de mira y oye.

En primer lugar, volviendo al estudio cuantitativo, investigamos la proporción de ejemplos obtenidos en CORPES con objetos, complementos o modificadores. De acuerdo con Heine (1993: 55), la gramaticalización de los verbos consta de las siguientes fases: la primera es la desemantización y la segunda la descategorización, caracterizada por el hecho de que los verbos tienden a no llevar objetos ni complementos. Los porcentajes se muestran en el Cuadro 3.

 

 

El 96% de las veces oye no toma objetos o complementos, lo cual nos indica que su grado de descategorización es muy alto. Por otro lado, mira y escucha se han descategorizado y se utilizan como interjecciones en la mitad de los casos.

En segundo lugar, analicemos con más detalle la proporción de complementos directos. En nuestra investigación observamos muchos ejemplos de escucha con el complemento directo me. Como hemos visto en §3, con este marcador el hablante explica su situación, de modo que esta tendencia puede tener cierta relación con su función. Por lo tanto, en el Cuadro 4 comparamos esta tendencia con la proporción de casos en los que oye va acompañado del objeto directo me, que representa la misma función apelativa.

 

 

El resultado revela que 35% de todos los ejemplos de escucha obtenidos en CORPES se encuentran acompañados de me y, entre ellos, en 30 ocasiones (23%) se utilizan aisladamente, sin llevar enunciados pospuestos ni antepuestos. Esto significa que escúchame se usa muy a menudo como un enunciado independiente, que no está desemantizado y es un imperativo que conserva su significado léxico. Además, considerando solo los 103 casos que excluyen el uso aislado, el porcentaje con me (27%) es mayor que el de oye (1%), lo cual indica que escúchame se utiliza a menudo para buscar la comprensión del oyente, tanto de sí mismo como de su situación.

Aunque escucha no va acompañado de me, no vemos mucha diferencia con escúchame y es posible que los ejemplos de escucha lleven el complemento directo me. Si puede llevarlo, ambas formas son imperativas y tienen un bajo grado de desemantización. Para aclarar este punto, en la tercera encuesta del análisis cualitativo, preguntamos a los participantes si escucha puede llevar me en el siguiente ejemplo (24). Los resultados se muestran en el Cuadro 5.

 

(24) Amanda: Estoy aburrida de ser lista, de ser buena, ¡de ser gorda!

Paula: Escucha, te lo he dicho mil veces, pero te lo voy a repetir. Eres preciosa, hija. Y no quiero volver a oírte decir que estás gorda.

(Pedrero, Paloma, “En la otra habitación”, Serrano, Virtudes [ed.]: Pájaros en la cabeza. Teatro a partir del siglo xxi. Madrid: Cátedra, 2013, CORPES)

 

 

Los encuestados A y F contestaron que no les sonaba mal escúchame en este ejemplo, pero era innecesario, y los otros cuatro comentaron que era posible, así que podemos pensar que la función no cambia con me. En el ejemplo, la hablante dice “no quiero volver a oírte decir que estás gorda” y con escucha pide a su interlocutor que entienda el sentimiento que había expresado repetidamente. El hecho de poder añadir me a escucha indica su bajo grado de desemantización. Pons Bordería (1998a) comenta que mira y oye pueden sustituirse por escúchame, pero en realidad no hay diferencia significativa entre escucha y escúchame. Ambas formas son imperativos y se pueden sustituir por mira, en caso de buscar la comprensión del oyente, o por oye, al introducir preguntas.

En Nomura (2022: 31), hemos confirmado la función de mira del tipo II, que conserva su significado léxico y toma un complemento directo potencial, por lo que invita al oyente a dirigir su mirada hacia algún objeto. El siguiente ejemplo (25) corresponde a este tipo aunque no va acompañado de objeto sintáctico, en él, la hablante quiere que el oyente mire a su madre, que se encuentra durmiendo en el sofá.

 

(25) [Laila coge su netbook y lo pasea por el salón: enseña a su madre durmiendo la borrachera en el sofá, frente a la tele.]

Laila: Mira, ésta (sic) es mi madre, la foca marina. [Lucas se ríe.]

(Nomura, 2022: 31)

 

Si este mira mantiene su carácter como verbo, puede regir un complemento directo. Preguntamos a los hablantes nativos si se puede añadir un objeto en este ejemplo y resumimos los resultados en el Cuadro 6.

 

 

Todos los encuestados indicaron que se puede incluir la, pues, aunque mira no lleva complemento directo sintáctico, existe un objeto directo latente contextualmente, es decir, la madre durmiendo en el sofá. Esto significa que mira tipo II no está desemantizado, por lo que debe tratarse por separado de mira tipo I.

De este modo, escucha tiene un bajo grado de desemantización, mientras que mira se divide en dos tipos: tipo I, desemantizado, y tipo II, que funciona pragmáticamente como verbo. Por otro lado, el grado de desemantización de oye es bastante alto, como señala el Cuadro 3.

 

6. Análisis del léxico de las expresiones apelativas

 

Aunque mira tipo I está desemantizado, sus características derivan de su significado léxico. En su caso, la desemantización no indica una pérdida completa de su significado original, sino que lo mantiene en cierta medida. Fuentes (1990: 178) comenta que el uso de mira y verás está justificado por la diferencia semántica entre ver y mirar. Igualmente, la diferencia pragmática entre mira tipo I y escucha la explicaría desde el punto de vista semántico.

Cuenca y Marín (2000: 223) señalan que los verbos oír y ver corresponden a percepciones auditivas y visuales pasivas, respectivamente, mientras que escuchar y mirar aluden a percepciones auditivas y visuales activas. Estas cualidades se relacionan con las funciones de cada forma. La comparación de mirar y ver en González Melón y Hanegreefs (2010) nos muestra claramente la diferencia de perspectiva de estos dos verbos (Figura 8).

 

 

Según estos autores, mirar destaca por su marcado aspecto agentivo: el perceptor agente ejecuta de manera activa voluntaria e intencional la acción de mirar. Ver, en cambio, representa la percepción pasiva, con un perceptor experimentador que registra lo que pasa delante de sus ojos sin intención o finalidad previa al acto. Esta diferencia puede observarse también en la percepción auditiva, es decir, la percepción pasiva oír es una acción involuntaria y la activa escuchar es intencional, ya que su forma imperativa escucha hace que el oyente perciba el enunciado con intención de buscar su comprensión. En Rodríguez Espiñeira (2002: 483) se defiende que mirar y escuchar comparten la propiedad de atención encaminada a percibir alguna sensación. Precisamente, la función de mira y escucha que busca la comprensión del oyente deriva de esta percepción encaminada. Por el contrario, con oye se pide una percepción pasiva al oyente y se llama la atención hacia el objeto, el enunciado. Puesto que es una percepción sin intención, no tiene la función de buscar la comprensión; con este marcador se pide al oyente dirigir su conciencia al contenido de la enunciación. Sin embargo, cuando el hablante critica al oyente, como en (13), la propiedad orientada al objeto será un reproche hacia el oyente, que no se da cuenta de qué debe percibir. En este caso, con oye la enunciación resulta más severa.

Dentro de la función de prestar atención, observamos una cierta diferencia de percepción activa en mira y escucha, que deriva de su léxico visual o auditivo. Mira tipo II en (25) sugiere el acto concreto de dirigir la mirada con sus propios ojos a la madre de la hablante que está durmiendo en el sofá, lo que permite al oyente percibir el objeto con intención para verificar el enunciado. En otras palabras, apelar al sentido de la vista significa invitar a comprender el enunciado mediante la mirada, y gracias a esta percepción visual el oyente entiende la conclusión del enunciado en poco tiempo sin una explicación detallada, conduciendo así a una presentación tajante de la información. Mira tipo I también incluye este matiz en la manera de transmitir información. En el caso auditivo, el objeto de atención es el sonido, es decir, lo que va a decir el hablante. Como el oyente tiene que percibirlo con intención para entender, el hablante se dedica a explicarlo presentando el proceso de su juicio.

En cuanto a la similitud con oye, escucha puede seguir a oraciones interrogativas puras, mientras que mira no puede. Esto se debe a que en el proceso que presenta escucha se incluyen oraciones interrogativas: escucha desarrolla el enunciado dependiendo de la respuesta del oyente y conduce finalmente al oyente a la comprensión. En (10), el oyente contesta que ya ha hecho miles de camisetas de manga larga después de que el hablante le preguntara si las ha cortado. Luego, el hablante le persuade de que deje de hacerlas con la tela sobrante, lo que forma parte del proceso en el que la pregunta con escucha lleva al oyente a la comprensión. Por otro lado, oye es una expresión no marcada para llamar la atención y presenta cualquier tipo de información, puesto que de forma natural a oye le siguen oraciones interrogativas. Sin embargo, dado que mira puede llevar a una conclusión inmediata, probablemente las oraciones interrogativas puras no sean apropiadas para este marcador.

El grado de desemantización también tiene relación con el léxico de estas formas. La percepción auditiva pasiva que implica oye puede realizarse sin ninguna intención del hablante, si retomamos la definición de González Melón y Hanegreefs (2010). Entonces, aunque los resultados del Cuadro 3 indican que la frecuencia de oye con complementos es baja y su grado de descategorización es extremadamente alto, es posible que este marcador pueda ser desemantizado por su significado léxico de percepción pasiva. Mira y escucha llevan al oyente a la comprensión de manera diferente por su naturaleza de percepción activa visual y auditiva, pues el oyente necesita dirigir intencionalmente su vista u oídos al enunciado para entenderlo. Por dicho motivo, estas formas no pierden completamente su significado originario y permiten que el hablante elija la forma apropiada para transmitirlo. Por otro lado, la percepción pasiva no requiere que el oyente la realice con intención, ya que es una forma no marcada de llamar la atención. La contrapartida de oír en términos de percepción pasiva es ver, aunque este no se usa en forma imperativa, sino en segunda persona singular interrogativa (i. e., ¿ves?) o en futuro (i. e., verás) (Martín Zorraquino & Portolés Lázaro, 1999). Para aclarar el uso apelativo de ver nos ayudan diversos estudios semánticos, y trataremos en un futuro artículo la diferencia en el grado de desemantización de la percepción activa y pasiva.

 

7. Conclusiones

 

En este estudio, hemos defendido que, aunque las funciones de mira, oye y escucha son diferentes, todas ellas han sido consideradas formas de llamar la atención en sentido amplio. Presentamos tres puntos como conclusión.

En primer lugar, todas estas formas tienen la función común de transmitir información. Con mira y escucha, el hablante intenta conducir al oyente a la comprensión, mientras que con oye se limita a llamar su atención para transmitir información, pues no funciona del mismo modo.

En segundo lugar, tanto mira como escucha sirven para guiar al oyente hacia la comprensión del enunciado posterior, animándole a tomar conciencia activa de él. Con mira, el hablante presenta su juicio de manera tajante, mientras que con escucha explica concretamente el proceso de su juicio. Esta diferencia deriva del significado léxico: dado que mira representa una percepción visual, mediante su uso el oyente comprueba el objeto, el enunciado, con sus propios ojos. Mira tipo I desemantizado también se inclina a presentar primero la conclusión antes de una explicación concreta. Esto significa que, aunque mira está desemantizado, se usa como un marcador discursivo, conservando su sentido original sin perder completamente su significado léxico. En cambio, en el caso de una percepción auditiva con escucha, el hablante debe informar acerca del objeto al que dirige la atención del oyente. El hablante explica el proceso de su juicio porque si no lo transmite no puede llevar al oyente a la comprensión.

Por último, oye y escucha van seguidos de oraciones interrogativas. Dado que oye representa la percepción pasiva y es una forma no marcada de llamar la atención sin ninguna particularidad semántica, puede conducir a cualquier tipo de oraciones, tanto hechos como juicios. Sin embargo, con escucha el hablante intenta convencer al oyente explicando el proceso de su juicio e incluye oraciones interrogativas, por lo que no es apropiado para introducir un tema nuevo, como ocurre con oye.

Así pues, las funciones de estas tres formas dependen de su significado léxico con distintos grados de desemantización y conducen al oyente al enunciado (o enunciación) posterior mediante distintos procesos.

Respecto a la relación entre las funciones según las posiciones y el grado de desemantización, este estudio también tuvo como objetivo sistematizar las funciones de los apelativos por su significado léxico y las posiciones que se usan.

En Nomura (2022: 47) se afirma que los apelativos al inicio del enunciado pretenden que el oyente se centre en la información posterior, mientras que al final del enunciado enfatizan la proposición anterior, expresando la actitud del hablante según su significado léxico. El hecho de que el léxico se presente al final del enunciado muestra el bajo grado de desemantización en esta posición. Esto puede corroborarse por el hecho de que fíjate, un imperativo que conserva su significado léxico, tiene una mayor frecuencia de uso al final del enunciado que mira u oye (Nomura, 2022). En cambio, al inicio de los enunciados, aunque hay una diferencia del proceso por su significado léxico, estas tres formas funcionan para llamar la atención en sentido amplio y es más alto su grado de desemantización que al final. De hecho, en Nomura (2022) se observó una mayor frecuencia de mira y oye al inicio comparando con el uso de fíjate y escucha mostrado en el Cuadro 1 de este estudio. Al aclarar la relación entre el significado léxico, el grado de desemantización y su función según la posición en la que se utilice, con este estudio se pretende sistematizar las expresiones apelativas y generalizar métodos eficaces para transmitir información que pueda aplicarse a la enseñanza, a fin de que los estudiantes extranjeros logren comunicarse en español de un modo más natural.

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9. Materiales adicionales

 

Real Academia Española, Corpus del Español del Siglo xxi (CORPES). link (Última consulta: 3 de marzo de 2023)

Notas

 

* Este estudio fue financiado por JSPS (Grant-in-Aid for Research Activity Start-up, JP22K20027).

1 Portolés Lázaro (1998: 72) considera hombre y mujer como apelativos. En Nomura (2016, 2018), confirmamos que hombre, considerado como interjección, es originalmente un vocativo no marcado que se puede dirigir a cualquiera e igual que mujer, que limita a la oyente, cumple una función diferente al inicio y al final de un enunciado.

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