Estudios de Lingüística Aplicada

DIFERENCIAS PROSÓDICAS EN LA REALIZACIÓN DE VOCATIVOS: DATOS DEL ESPAÑOL HABLADO EN COLOMBIA

 

PROSODIC DIFFERENCES IN VOCATIVES PRODUCTION: COLOMBIAN SPANISH DATA

Eva Patricia Velásquez Upegui

Universidad Autónoma de Querétaro, Facultad de Lenguas y Letras,

Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios


Resumen

El objetivo de esta investigación es describir las características prosódicas de los vocativos en el español hablado en Colombia, en cuatro ciudades capitales: Bogotá, Cali, Medellín y Cartagena. Los datos están conformados por 80 vocativos-frase que cumplen diferentes tareas pragmáticas y 169 vocativos en frases aseverativas e interrogativas. El análisis permite reconocer que además de la curva melódica, la duración silábica y el campo tonal son aspectos fundamentales para diferenciar los vocativos desde el punto de vista dialectal y pragmático.


Palabras clave: habla; apelativo; frase; prosodia; dialecto; pragmática


Abstract

This investigation describes the prosodic features of the vocative in the Spanish language as spoken in four Colombian main cities: Bogotá, Cali, Medellin and Cartagena. The data include 80 phrase-vocatives that serve different pragmatic functions and 169 vocatives in declarative and interrogative sentences. The analysis reveals that in addition to melody contour, syllable duration and tonal field are essential to differentiate between vocatives from the dialectal and pragmatic points of view.


Keywords: speech; appellative; phrase; prosody; dialect; pragmatic

Fecha de recepción del artículo: 29 de julio de 2014

Fecha de aceptación: 25 de agosto de 2015

La correspondencia relacionada con este artículo debe dirigirse a:

Eva Patricia Velásquez Upegui

Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios

Facultad de Lenguas y Letras, Universidad Autónoma de Querétaro,

Campus Aeropuerto Circuito Fray Junípero Serra Km 8

Santiago de Querétaro, Querétaro

México, 76140

evapvelasquez@gmail.com

1. Introducción

 

Cuando se habla de vocativos en el español estos se asocian regularmente con una parte del enunciado que se encuentra entre pausas, que presenta una realización prosódica distinta de las demás partes del enunciado y que cumple con una función predominantemente apelativa. A pesar de que la configuración prosódica se ha considerado una característica importante para identificar el vocativo, son muy escasos los estudios que se dedican a explorar el tipo de configuración que posee; las investigaciones al respecto se han dedicado a explorar la posición que ocupa en relación con las demás categorías de la oración.

Por esta razón, el interés en este documento es analizar1 las características prosódicas de estos elementos cuando ocurren de forma aislada o como parte de un enunciado aseverativo o interrogativo, para determinar si existe un patrón entonativo inherente a la realización del vocativo o si, por el contrario, el vocativo se modifica según las características del enunciado que acompaña o según la variedad dialectal en la que se emita.

En la primera parte del artículo se revisan diferentes nociones teóricas con respecto a la definición de los vocativos, posteriormente se presenta un apartado de aspectos metodológicos, seguido por el análisis de los datos, para terminar con algunas conclusiones derivadas de este estudio.

 

 

2. Algunas nociones teóricas

 

2.1. Definición

 

Existe un acuerdo generalizado en considerar el vocativo como un elemento apelativo que cumple la función de mencionar o llamar la atención del interlocutor. Brandimonte (2011), siguiendo a Bañón (1993), expone que el vocativo se caracteriza por su autosuficiencia sintáctica, semántica y pragmática y que se comporta como un enunciado independiente, puesto que se le considera como un elemento lingüístico extraoracional, marginal y periférico a la oración. Tradicionalmente, los vocativos se han caracterizado como palabras aisladas del enunciado mediante el uso de pausas, que en el lenguaje escrito están marcadas a través de las comas. El vocativo puede estar formado por una sola palabra o por varias constituyendo una frase nominal, cuyo núcleo puede ser un sustantivo común, un sustantivo propio o adjetivos recategorizados como sustantivos (Leech, 1999). De acuerdo con García Dini (1998), los vocativos tienen dos funciones básicas: apelativa, como llamada de atención, y enfática, en tanto le confiere al texto connotaciones de tristeza, alegría, rabia, ira, etc. Para la autora, la colocación inicial del vocativo, además de atraer la atención del interlocutor, expresa el deseo de que alguien preste atención sobre lo dicho o sobre el acto mismo de decir. El vocativo marginal-inicial, por ejemplo, tiene repercusiones mayores en la reacción del interlocutor que si ocupara la posición final.

Dentro de la clasificación tradicional de los vocativos se distingue entre el vocativo de llamada y vocativo de dirección. Con el primero se trata de captar la atención del destinatario y con el segundo se trata de mantener o potenciar el contacto con el interlocutor (Brandimonte, 2011). Schaden (2010) clasifica los vocativos en a) identificativos, que permiten reconocer al destinario dentro de un grupo de destinatarios posibles; b) predicativos, que expresan alguna propiedad de los destinatarios, y c) de activación, que cumplen funciones de foco. Ramírez Gelbes y Estrada (2003: 338) clasifican los vocativos en tres grupos: a) según la relación con el interlocutor, b) desde el punto de vista sintagmático y c) desde las estrategias de cortesía.2

Sonnenhouser (2013) expone una cuidadosa revisión del vocativo desde diferentes perspectivas: morfológica, sintáctica, prosódica y pragmática. En línea con esta descripción, Jensen (2003: 154) presenta seis criterios para identificar los vocativos:

  1. Phonological: special pronunciation of vocative dp.
  2. Prosodic: special intonational contour, usually including a prosodic boundary between the vocative dp and the vp.
  3. Morphological: special vocative case or other morphological marking.
  4. Syntactic: can not trigger 3rd person agreement, even when the vocative dp is 3rd person.
  5. Phrase structure: occupy a clause-external position.
  6. Semantic: reference only to the addressee.3

La relación entre el vocativo y la estructura de la oración es cada vez un tema más explorado, sin embargo, aún se cuestiona su dependencia o independencia del enunciado general, en la medida en que no cumple ninguna función argumental y, además, suele ubicarse entre pausas que lo separan del enunciado general. Este último aspecto no parece ser un indicador suficiente para reconocer las relaciones del vocativo con la oración principal pues no todos los vocativos presentan pausas identificables (Alonso-Cortés, 1999).

 

2.2. Vocativos y prosodia

 

A pesar de que se ha destacado el papel de la prosodia en la identidad del vocativo, son pocos los estudios dedicados a explorar su configuración tonal. Uno de los aportes a este tema lo ofrece Alonso-Cortés (1999: 4043), quien utiliza un esquema similar al análisis por configuraciones para mostrar los movimientos melódicos a lo largo de la realización del vocativo según la posición y el tipo de enunciado en que se encuentre. El autor señala que cuando el vocativo hace parte de una oración interrogativa, su entonación se eleva por encima de la línea media. En el caso de la imperativa, la curva melódica transcurre entre la línea alta y media con final bajo. A partir de esta descripción es posible inferir que el vocativo sufre modificaciones en función del tipo de enunciado en el que se encuentre.

Cid Uribe y Ortiz-Lira (1998) proponen que para reconocer la dependencia o independencia del vocativo se debe apelar a su configuración melódica. Acerca del vocativo inicial, explican que 90% de vocativos analizados en el español de Chile muestran que estos elementos son portadores de tono y, por tanto, se analizan como grupos entonacionales separados, independientemente de la existencia o ausencia de pausa entre el vocativo y el enunciado principal. Estos autores atribuyen al vocativo inicial funciones comunicativas según su forma prosódica. Con entonación ascendente cumple funciones de continuidad y tiende a no estar separado por pausa del resto del enunciado. Un vocativo con contorno suspendido tiende a cumplir el rol de llamado de atención de manera más distensiva que un contorno descendente, como preparación para la información que se entrega a continuación. Además, basados en una prueba de percepción, los autores concluyen que la posición inicial manifiesta una mayor carga de emotividad por parte del hablante.

Hock y Dutta (2010) analizan la prosodia de los vocativos del inglés en posición final de enunciados declarativos e interrogativos a partir de dos pruebas de lectura, una de ellas dramatizada. Los autores encuentran que en la lectura dramatizada el vocativo final se incorpora al enunciado general sin presentar características particulares mientras que en la lectura no dramatizada se presentaron más casos de vocativos no incorporados al enunciado. En el caso de los enunciados interrogativos, la elevación de la entonación se extiende a través del vocativo sin ruptura prosódica o reinicio de la frecuencia fundamental (F0).

 

3. Metodología

 

Se entrevistó a 16 hablantes colombianos, 2 hombres y 2 mujeres, procedentes de cada una de las cuatro ciudades siguientes: Bogotá, Medellín, Cali y Cartagena. Para analizar las características del vocativo, se les solicitó a los entrevistados que emitieran el nombre propio Marina en diferentes situaciones,4 lo que dio como resultado un total de 80 vocativos-frase,5 además se analizaron 169 vocativos en frase como parte de enunciados aseverativos, interrogativos y volitivos.6 Estos enunciados se elicitaron a través del cuestionario de roles empleado dentro del proyecto del Atlas interactivo de la entonación del español, Atles (Prieto & Roseano, 2009-2013). A este instrumento general se le hicieron adaptaciones para el español hablado en Colombia. Se eligieron los enunciados en los que aparece un vocativo, ya sea porque el hablante lo haya empleado libremente o porque se trate de una tarea sugerida en el cuestionario.

Para el análisis de cada enunciado se utilizó el programa Praat 5.3.62 (Boersma & Weenink, 1999-2014). En la asignación de las etiquetas prosódicas se siguieron los parámetros del Sp-ToBI (tones and break indices),7 que provee una nomenclatura de notación entonativa para el español. Como criterios generales para la asignación de tonos, se atendió a los movimientos tonales observados en la curva melódica y a la distinción tonal a partir de límites numéricos,8 con base en la propuesta de Martín Butragueño (2008) y Estebas-Vilaplana & Prieto (2008).

 

 

4. Resultados

 

4.1. Vocativos-frase

 

La primera situación en que se solicita un vocativo consiste en llamar desde la puerta a una amiga o familiar que se llama Marina para reconocer las características del vocativo en su forma no marcada. En los demás enunciados se debía expresar el vocativo Marina en situaciones de enojo, ternura, duda9 y sorpresa, con el objetivo de evidenciar si existen cambios en la curva tonal en función de las necesidades expresivas del hablante o si, por el contrario, es el contexto el que imprime la fuerza expresiva y provoca la interpretación deseada.

Con relación al vocativo de llamada es importante resaltar que, a pesar de que se trata de diferentes dialectos, presenta configuraciones nucleares comunes. En el tono nuclear, la curva sigue un movimiento ascendente L+¡H* con aumentos mayores a 3 semitonos (st) (Figura 1). Sin embargo, en la ciudad de Cartagena los movimientos de ascenso son menores con relación a los demás dialectos; se mueve entre los 3 y los 4 st, mientras que en las demás ciudades este ascenso va de los 5 a los 8 st. En este sentido, quizás sea más apropiado asignar la etiqueta L+H* para Cartagena y L+¡H* para los enunciados bogotanos, caleños y paisas.10 El tono de juntura terminal de mayor ocurrencia es el M%, seguido por el tono ML%, utilizado en Medellín y Cartagena. La configuración tonemática L+H* M% se ha reportado también para los vocativos en el español de Castilla, Venezuela, Puerto Rico, Ecuador, Chile, Argentina y México (Prieto & Roseano, 2009-2013). Los patrones o configuraciones más generales para este vocativo son: el patrón 1 (P1), L+¡H* M% (Figura 1) y el patrón 2 (P2), L+¡H* ML% (Figura 2).

 

 

 

La duración de las sílabas tónicas muestra promedios bastante cercanos en todas las ciudades. La primera sílaba, ma-, dura en promedio de 130 a 150 milisegundos (ms). En la sílaba -ri- la duración es de 160 a 200 ms y en la última sílaba se presentan duraciones de los 280 a los 330 ms. Este tipo de vocativo se caracteriza por el alargamiento en la última sílaba. La ciudad de Medellín es la que presenta la mínima duración de las cuatro ciudades (Figura 3).

Con relación al campo tonal, se observa que las ciudades de Cali y Medellín presentan los campos tonales más amplios, comparadas con Cartagena y Bogotá (Figura 4). Los finales descendentes son más profundos en la ciudad de Medellín, de 10.6 st, seguida por la ciudad de Cartagena con 3.34 st. Los menores descensos se presentan en Bogotá y Cali, con una declinación en promedio de 1 st.

 

Cuando al vocativo se le imprime la fuerza del regaño,11 también se presenta la configuración tonal L+H*, principalmente en Bogotá (Figura 5), y L+¡H* en los demás dialectos (Figura 6). El tono de juntura terminal más común es M% en la ciudad de Bogotá y L% en Medellín y Cali. En Cartagena se presenta además el bitono de juntura terminal ML%. Los patrones de mayor recurrencia para el regaño son L+H* M% (Figura 5), L+¡H* L% (Figura 6).

 

 

 

La duración de las sílabas en la expresión del regaño es menor que en el vocativo de llamada, y aunque se mantiene la tendencia a alargar la última sílaba del vocativo, es probable que la disminución silábica en comparación con el vocativo de llamada esté asociada con la amonestación propia de la intención de regaño. La primera sílaba Ma- se alarga en promedio de 120 a 160 ms, la sílaba -ri- dura entre 150 y 180 ms y la sílaba -na presenta una duración de 230 a 260 ms (Figura 7).
La ciudad de Cartagena revela mayores alargamientos en cada una de las sílabas. El campo tonal presenta medidas muy amplias en Cali y Medellín, de 14.3 st, y muy bajas en Cartagena y Bogotá, en promedio de 6 st. Resulta interesante destacar que las mujeres presentan mayor variación en cuanto a la configuración prosódica en comparación con los hombres, esto se refleja en la mayor disponibilidad de tonos de juntura terminal que presenta el grupo femenino.

 

 

Por su parte, cuando se pide a los hablantes emitir un vocativo con ternura,12 se reduce considerablemente el número de acentos nucleares bitonales y tiene mayor presencia el tono H* en la mayoría de los dialectos. No se presentan ascensos o descensos considerables, más bien un mantenimiento del tono que evidencia una linealidad en la curva tonal. En la ciudad de Cali se presenta el tono L+H*. La realización de tonos de juntura terminal es mucho más variada; se aprecian tres finales HL% en Cali y Bogotá, y L% y M% en Cartagena y Medellín (Figura 8). Se presentan dos configuraciones diferenciadas por el género. Las mujeres, por lo general, mantuvieron un tono sostenido a lo largo de todo el vocativo H* M% (Figura 8). Los hombres, por su parte, presentaron un tono nuclear bajo con el pico desplazado a la sílaba postónica L* HL% (Figura 9).

 

 

 

Aunque se mantiene la tendencia al aumento de la duración en la sílaba final, no se muestra una diferencia tan amplia con las demás sílabas como en el vocativo de llamada y regaño. La sílaba tónica presenta una duración cercana e incluso mayor que la última sílaba del enunciado como en el caso de Cali y Medellín, respectivamente (Figura 10).13 Con relación al campo tonal, se incrementan las medidas en la ciudad de Cali, que presenta 11 st, en comparación con las demás ciudades, que se encuentran entre los 3 y 6 st.

 

 

Cuando el uso del vocativo refleja duda,14 el tono nuclear en Bogotá y Cali es L*, y en Cartagena y Medellín aparece el tono L+H*. El tono nuclear va seguido por un final marcadamente ascendente HH%, en los casos de Bogotá, Cali y Cartagena; en la ciudad de Medellín se realiza el tono L%, que también se presenta en la ciudad de Cartagena. La configuración de mayor recurrencia es el patrón 1, L* HH% (Figura 11), seguida por el patrón 2, L+H* L% (Figura 12).

 

 

 

Las diferentes sílabas presentan una duración similar aunque permanece la tendencia al aumento en la última sílaba como en los demás vocativos, se observa un aumento en la duración de la primera sílaba a excepción de la ciudad de Cartagena (Figura 13). Los campos tonales presentan diferentes medidas en cada dialecto: 8.7 st en Medellín, 10.6 st en Cartagena, 15.07 st en Cali y 17.77 st en Bogotá. Estas medidas son considerablemente bajas en relación con las demás realizaciones de los vocativos. En este caso, tanto hombres como mujeres presentaron la misma configuración tonal.

 

 

Por último, el vocativo de sorpresa15 se realiza con dos patrones. Con mayores ocurrencias, el patrón 1 se caracteriza por tonos ascendentes y elevaciones mayores a lo esperado L+¡H* en la sílaba tónica. El tono de juntura terminal en la mayoría de los casos es descendente L% (Figura 14). El patrón 2 presenta el tonema L* HL%, con mayor duración de la sílaba postónica (Figura 15).

 

 

 

En el caso de la sorpresa, la duración de la primera sílaba se aproxima a la duración de la segunda sílaba mientras que la última sílaba presenta la mayor duración. En la ciudad de Cartagena, la primera y última sílabas tienen la misma duración, pero en las demás ciudades se va dando un aumento de la duración a partir de la primera sílaba (Figura 16).16 A propósito del campo tonal, cada dialecto muestra amplitudes diferenciadas: en Cartagena se presenta una amplitud de 5.03 st; en Bogotá, de 8.41 st; en Medellín, de 12.63 st, y en Cali, de 16.94 st. Como en el caso del vocativo de regaño, las mujeres mostraron mayor disponibilidad de tonos de juntura terminal en comparación con los hombres, que tuvieron la realización L%.

 

 

La entonación en los vocativos de los diferentes dialectos muestra un repertorio reducido de variaciones que están ligadas a la intencionalidad del vocativo más que a la diferenciación dialectal, puesto que son mayores las coincidencias entonativas entre las diferentes regiones. La duración de las diferentes sílabas muestra una diferencia significativa entre la realización de estos vocativos (Figura 17). El vocativo de ternura muestra un aumento en la duración de todas las sílabas del vocativo Marina, principalmente en la sílaba tónica; por su parte, el vocativo de duda conserva los valores más bajos en la duración.

La primera y la segunda sílabas muestran duraciones equivalentes en todos los vocativos, con un ligero aumento en la sílaba tónica, en promedio de 20 ms en relación con la sílaba pretónica. Los vocativos de llamada, sorpresa y regaño tienen los mismos valores en la duración de la primera y la segunda sílabas.

 

 

La sílaba postónica es la que permite establecer mayores contrastes; así, cuando se expresa la duda, la duración es menor (200 ms), seguida por el vocativo sorpresa (220 ms). El vocativo de regaño presenta un aumento de 20 ms, en relación con el anterior (260 ms), luego el vocativo de ternura muestra un aumento de 300 ms y, por último, la mayor duración la registra el vocativo de llamada.

Con relación a la amplitud del campo tonal, se observa que la menor medida se encuentra en el vocativo de ternura. Esto se asocia con la realización plana de la curva tonal, seguida por el vocativo de regaño, que evidencia mayores oscilaciones ascendentes y descendentes. La mayor amplitud la muestra el vocativo de duda, lo que se refleja en un final marcadamente ascendente (Figura 18).

 

 

Los vocativos de sorpresa y llamada presentan medidas muy cercanas en el campo tonal e incluso tienen una configuración melódica similar. Estas coincidencias dejan ver que ambas tareas pragmáticas se realizan con la misma configuración y que la diferenciación se logra en relación con el contexto de uso, por tanto, los recursos prosódicos en la lengua no son tan numerosos y en muchos casos los factores situacionales son los encargados de aportar los distintos significados. Entonces, en el caso del vocativo de llamada, sorpresa y regaño, a pesar de que en algunos casos se comparte la misma configuración melódica, las situaciones contextuales son diferentes, de tal manera que las mismas expresiones discursivas logran efectos distintos entre los interlocutores. Sin embargo, haría falta un estudio de percepción que permita comprobar esta hipótesis; lo cierto es que en estos casos, si bien se ofrecieron diferentes contextos para la producción de los vocativos, los hablantes resolvieron las tareas de la misma forma. Precisamente, estos vocativos también mostraron diferentes alternativas prosódicas en el caso de las mujeres, mientras que los hombres presentaron mayor regularidad en la configuración. Lo anterior podría sugerir que a) las mujeres disponen de un repertorio más amplio para resolver ciertas tareas pragmáticas y b) los vocativos de regaño y de sorpresa permiten una gama más amplia de configuraciones prosódicas en comparación con los demás vocativos (Cuadro 1).

 

 

4.2. Vocativos en frase: enunciados aseverativos e interrogativos17

 

4.2.1. Enunciados aseverativos

 

En términos generales, los vocativos iniciales del español de Colombia tienen una configuración semejante. Básicamente se presentan dos bitonos, el más frecuente L+¡H*, que puede tener ascensos mayores a lo esperado, y L+>H*.18 En ambos casos, a lo largo de la sílaba tónica se observa un ascenso que parte desde un tono bajo y en los casos de L+H* alcanza el pico al final de la sílaba y se mantiene suspendido o con un descenso en la sílaba postónica; el tono L+¡H*, por lo regular, muestra finales L-. Cuando se presenta el tono L+>H*, el pico se desplaza a la sílaba postónica, desde donde empieza el descenso. Esta tendencia a realizar tonos ascendentes en los vocativos contrasta con los inicios de algunos enunciados declarativos19 con sujeto explícito, en los que resultan más comunes los tonos descendentes H+L* o sostenidos H*.

El tono L+¡H* suele presentarse en todas las ciudades; el tono L+>H* tiene ocurrencias en la ciudad de Bogotá (Figura 19) y Cali (Figura 20). Este tipo de configuración prosódica se mantiene aun cuando el vocativo va precedido de interjecciones, adverbios de negación o marcadores discursivos. Los casos en que se usa el vocativo a final de palabra resultaron ser bastante restringidos; la configuración del vocativo, en los dos ejemplos encontrados, tiene una tendencia al descenso con final descendente que pareciera asimilarse a la configuración del enunciado declarativo, lo que coincide con los hallazgos de Hock y Dutta (2010).

Si se compara la Figura 19 con la 20,20 llama la atención la prominencia en el ascenso del vocativo, lo que sugiere mayor fuerza expresiva en el requerimiento para que la otra persona preste atención. Las realizaciones de los vocativos con pausa, por lo regular, presentan un tono de juntura intermedio H- en Bogotá; L- en Cali y M-, L- en Medellín y Cartagena (Figura 21). Cuando el vocativo no contiene pausa se mantienen las tendencias de los tonos de juntura intermedios desde donde se liga la curva melódica al resto del enunciado. No se realizan fuertes inflexiones que marquen una diferencia tonal o evidencien una separación prosódica con el resto del enunciado.

 

 

 

 

4.2.2. Enunciados interrogativos

 

En términos generales, en la realización tonal del vocativo inicial en los enunciados interrogativos predomina la configuración L+H* como en el caso de los enunciados aseverativos, sin embargo, en las interrogaciones se observan mayores divergencias, pues también se presentan los tonos H+L*, H* y L*+H, aunque con menos ocurrencias. Este grupo de enunciados reveló un mayor uso de vocativos que en los enunciados aseverativos. Los datos de los hablantes bogotanos y cartageneros presentan las configuraciones L+H*, H* y L*+H seguidas por un tono de juntura intermedio H- en Bogotá y L- en Cartagena (Figura 22). En esta última ciudad se registra además un caso en el que se alarga la última vocal del vocativo, lo que contribuye al refuerzo del carácter apelativo y, en cierto modo, afectivo que se logra con la forma diminutiva.

 

 

La curva melódica del vocativo en Medellín y Cali se mantiene en la línea media del enunciado y termina en una suspensión M-, que va unida al siguiente contenido prosódico. En la ciudad de Cali se presenta tanto el acento tonal H* como L*+H, con un tono de juntura intermedio M- o entonación final semigrave, en palabras de Navarro Tomás (1948: 175). Esta configuración contrasta con enunciados interrogativos en los que se utiliza un nombre propio como ¿Buenas noches, María ya llegó? o Hágame un favor, Sumercé ¿María ya está? Estos casos se caracterizan por presentar el tono L+>H* de manera recurrente a diferencia de la configuración del vocativo.

Las divergencias que se presentan desde una perspectiva dialectal parecen reducirse en función del contenido pragmático del enunciado. Por ejemplo, las configuraciones L+H*, L*+H y H* son frecuentes en enunciados en los que prima la solicitud de información, mientras que en los enunciados exclamativos se presenta el tono L+¡H*. Los movimientos descendentes en la sílaba tónica, representados como H+L*, y los tonos sostenidos !H* son más usados en las invitaciones y los mandatos.

Cuando el vocativo va precedido por un marcador discursivo tiene una configuración recurrente de tonos sostenidos H* y tonos descendentes H+L*. El material precedente por lo regular presenta un inicio bajo (!H* y L*+H) que puede o no ascender más de 1.5 st y alcanza la altura máxima en la siguiente sílaba que, por lo regular, corresponde al vocativo.

Los vocativos que se encuentran al final de los enunciados interrogativos se caracterizan por tener configuraciones descendentes H+L* y sostenidas H* con muy pocas ocurrencias del tono L*+H y L+H*, que resultan ser más comunes en posición inicial; los tonos de juntura terminal más comunes son descendentes L%, seguidos por los tonos altos H% y HH% (Figura 23). Como lo expresa Schaden (2010: 177), es una tarea compleja asignar un patrón melódico al vocativo final en la medida en que no se encuentra separado claramente del enunciado principal y parece asimilarse a la configuración prototípica del enunciado. Sin embargo, si se comparan los enunciados ¿Ha visto a María? (Figura 24) ¿Ya llegó María? con ¿Quién trajo este paquete, Mario?, expresados por los diferentes hablantes colombianos, se observa que la mayoría de enunciados presenta el tono L+¡H* (acompañado por tonos de juntura terminal altos (H%, HH%)) a excepción de la ciudad de Medellín, que tuvo finales bajos L%, lo que deja ver una tendencia distinta en el tono nuclear del vocativo.

 

 

5. Comentarios finales

 

La configuración fonológica del vocativo no marcado en el español de Colombia puede ser representada como L+H*. Esta configuración parece más sensible a sufrir modificaciones en función de factores como a) la intención comunicativa y b) la posición del vocativo, que por factores dialectales.

Los vocativos expresados libremente por los hablantes evidenciaron mayores coincidencias entre los dialectos, típicamente se realizan con tonos nucleares bitonales L+¡H* en los vocativos de llamada, sorpresa y regaño y con tonos de juntura terminal medios M% y bajos L%. La duración de las sílabas aporta diferencias interesantes; en el vocativo de llamada, por ejemplo, la sílaba postónica es mucho más larga que las demás sílabas. En los vocativos de regaño y de sorpresa se presenta una mayor duración de las sílabas pretónica y tónica en comparación con el vocativo de llamada, si bien la duración de la sílaba postónica es mayor que las demás, no supera el final del vocativo de llamada. Estos vocativos parecen diferenciarse más por el uso que por su configuración melódica exclusivamente. Además, los vocativos de sorpresa y regaño presentan mayor heterogeneidad en la configuración melódica en comparación con los demás vocativos, y son las mujeres quienes presentan un repertorio más amplio.

 

 

 

Por su parte, son monotonales los vocativos de duda L* HH% y ternura H* M% (mujeres) y L* HL% (hombres), y se distinguen claramente de los demás vocativos, tanto por los tonos nucleares como por los tonos de juntura terminal. Con relación a la duración, en el vocativo de duda se mantiene la tendencia al aumento en la última sílaba, aunque todas las sílabas presentan una duración aproximada y menor que en el resto de los vocativos. En el vocativo de ternura, la duración de la sílaba tónica tiende a ser mayor o igual que la sílaba postónica, a diferencia de lo que sucede en los demás vocativos. En estos vocativos, en contraste con lo que sucede con la sorpresa y el regaño, los recursos prosódicos son más reducidos.

En general, la duración de la sílaba postónica permite trazar mayores diferencias entre los vocativos; así, se pueden ordenar de menor a mayor de la siguiente forma: llamada, ternura, regaño, sorpresa y duda. El campo tonal resultó ser también bastante significativo en la diferenciación de los vocativos, los cuales están distribuidos de menor a mayor amplitud del siguiente modo: ternura, regaño, sorpresa, llamada y duda.

Los vocativos iniciales en enunciados aseverativos exhiben una configuración melódica particular que es común en los diferentes dialectos, y que se mantiene independientemente de que existan o no pausas entre el vocativo y la oración principal. Básicamente se presentan dos bitonos L+H* y L+>H*, este último más común en la ciudad de Cali (Cuadro 2). Cuando el vocativo evidencia una cesura 3, el tono de juntura intermedio suele ser bajo L-. En el habla de Medellín y Cartagena tiende a presentarse el tono M- y en Bogotá el H-.

En los enunciados interrogativos, los vocativos iniciales manifiestan la configuración L+H* y L*+H (Cuadro 2). La ciudad de Cali fue la única que presentó un monotono alto en la configuración del vocativo. Estos tonos nucleares van acompañados por tonos de juntura intermedios; bajos L- en Cartagena; medios21 M- en Cali y Medellín, y altos H- en Bogotá.

 

 

Los vocativos al final de los enunciados, tanto declarativos como interrogativos, tienen mayor número de realizaciones con el tono nuclear H+L* o tonos sostenidos H* con finales L% en Medellín y H% y HH% en los demás dialectos (Cuadro 2).

Los vocativos muestran una recurrencia en el uso del tono ascendente L+H* en la configuración nuclear, lo cual revela que es mucho más productivo en enunciados con una marcada función apelativa para los hablantes colombianos, de tal manera que las diferencias dialectales se logran a partir de otros elementos prosódicos como la duración silábica, la variación en la amplitud del campo tonal, en la altura que alcanzan los movimientos ascendentes y la profundidad en los tonos descendentes.

 

6. Referencias

 

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Bañón, A. M. (1993). El vocativo en español: propuesta para su análisis lingüístico. Barcelona: Octaedro.

Boersma, P. & D. Weenink (1999-2014). Praat: doing phonetics by computer [Computer program]. Ámsterdam: Universidad de Ámsterdam.Versión 5.3.62, descargada el 1 de abril de 2014 de <http://www.praat.org/>.

Brandimonte, G. (2011). Breve estudio contrastivo sobre los vocativos en el español y el italiano actual. Actas del XXI Congreso Internacional de ASELE (pp. 249–262). Salamanca: Kadmos.

Cid Uribe, M. E. & H. Ortiz-Lira (1998). La conducta prosódica del vocativo en el español culto de Santiago de Chile. Onomazein, 3: 143–162. [Versión electrónica. Consulta: 30 de abril de 2014 en <http://www.onomazein.net/Articulos/3/8_Cid.pdf>]

Estebas-Vilaplana, E. & P. Prieto (2008). La notación prosódica en español. Una revisión del Sp-ToBI. Estudios de Fonética Experimental, 17: 264–283.

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Hock, H. H. & I. Dutta (2010). Prosody vs. Syntax: Prosodic rebracketing of nal vocatives in English. Speech Prosody 2010. Chicago, Illinois. [Versión electrónica. Consulta: 30 de abril de 2014 en <http://speechprosody2010.illinois.edu/papers/100931.pdf>]

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Notas

 

1 Se trata de un análisis exploratorio y eminentemente cualitativo, con énfasis en el ámbito dialectal.

2 De acuerdo con estos autores cada categoría se subdivide: a) según la relación con el interlocutor, pueden ser regulares: usados en relaciones de fuerte jerarquía (Sí, mi coronel) o constitutivos: establecen una relación no delimitada a priori (Pero no, hermana), b) desde el punto de vista sintagmático se dividen en vocativos-frase, que constituyen actos de habla por sí mismos como piropos, halagos o insultos, frase y vocativos-en-frase que aparecen dentro de una frase (¿Qué hace, fiera?). c) Desde las estrategias de cortesía se clasifican como focalizadores deícticos que tienen mayor carga referencial o indicial (Vení, Pedro) o predicativos que tienen mayor carga de significado (Vení, gordo), y vocativos desfocalizadores que parecen desvanecer la figura del alocutario y se convierten en muletillas (Pará, boludo, te lo juro, boludo…).

3 “a) Fonológico: Pronunciación especial del vocativo fd [frase determinante]. b) Prosódico: Contorno de entonación especial, generalmente, incluyendo un límite prosódico entre el vocativo fd y la fv [frase verbal]. c) Morfológico: caso especial del vocativo u otra marcación morfológica. d) Sintáctico: puede no provocar concordancia con la 3ra persona del singular, incluso cuando el vocativo fd es de 3ra persona. e) Estructura de la frase: ocupa una posición externa a la cláusula. f) Semántico: refiere solamente al destinatario” [Trad. de la autora].

4 Por tratarse de un estudio exploratorio no se controlan las condiciones sociales como estatus social, distancia y poder de los interlocutores ficticios, lo que no permite hacer mayores generalizaciones.

  • Llamada: Entras en la casa de una amiga tuya, Marina, pero al entrar no la ves. Llámala.
  • Enojo: La hija del vecino que se llama Marina está dañando las plantas de tu casa. Llámala para que te voltee a ver y no siga haciendo esto.
  • Sorpresa: Ves que Marina, la novia de tu mejor amigo, se está besando con otro. Llámala sorprendido/a e indignado/a para que te vea y sepa que la viste.
  • Ternura: Tu tía, que se llama Marina y que está muy abuelita, te ha hecho un pastel por tu cumpleaños, muy emocionado/a dices su nombre.
  • Duda: Ves en la calle una muchacha que se parece mucho a tu mejor amiga de la escuela que se llamaba Marina, dile su nombre para confirmar si se trata de la misma Marina.

5 Según la clasificación de Ramírez Gelbes & Estrada (2003: 338).

6 Se eligieron vocativos formalizados con nombres propios o comunes; por su parte, los ruegos fueron los enunciados que presentaron mayor número de vocativos.

7 El sistema Sp-ToBI es una herramienta para la transcripción y etiquetaje que tiene como base el modelo métrico autosegmental.

8 Se utilizan los monotonos (H*, L*, M*) para movimientos menores a 1.5 semitonos (st). Los movimientos mayores a 1.5 st se etiquetan como bitonos (L+H*, L*+H, L+>H*, H+L*). También se incluyen en el etiquetado los diacríticos (¡) y (!). El primero se usa para representar un ascenso tonal mayor a lo esperado, por ejemplo, en los casos en que el ascenso es mayor de 3 st. Del mismo modo, un descenso mayor a 3 st se etiqueta con el tono correspondiente y el diacrítico (!).

9 En este caso se hace énfasis en la idea de que el hablante no está seguro de que se trata de la misma persona que conoció en la infancia, sin embargo, la situación elicitada coincide, igualmente, con una tarea de confirmación como consecuencia de la falta de seguridad.

10 La palabra paisa hace referencia a una persona nacida en Medellín.

11 La situación contextual que se le exponía al hablante consistía en pedirle que llamara en forma de regaño a la hija del vecino para que volteara a ver y no siguiera dañando las plantas de la casa.

12 Se les planteaba a los hablantes la siguiente situación: tienen una tía que se llama Marina, que está muy abuelita, y que les ha hecho un pastel de cumpleaños. Muy emocionados/as deben decir su nombre.

13 Una mujer en Cartagena mostró mayor duración en la sílaba postónica.

14 Se les planteaba a los hablantes la siguiente situación: van por la calle y ven a una muchacha que se parece mucho a una mejor amiga de la escuela que se llamaba Marina, pero que no están seguros de si se trata de la misma persona y deben decir su nombre para confirmarlo.

15 Para expresar el vocativo con sorpresa se ofrece la siguiente situación a los hablantes: Ves que la novia de tu mejor amigo, se está besando con otro. Llámala sorprendido/a e indignado/a para que te vea y sepa que la viste.

16 Estas variaciones en la duración de las sílabas permiten diferenciar entre el vocativo de regaño y de sorpresa que presentan la misma configuración tonal.

17 En este caso los vocativos analizados forman parte de enunciados declarativos e interrogativos elicitados por medio del cuestionario de roles utilizado en el proyecto Atles (Prieto & Roseano, 2009-2013).

18 A pesar de que el número de enunciados declarativos con vocativos no son iguales en todos los dialectos, no parece haber una tendencia dialectal en la elección de una u otra configuración.

19 No se cuenta con muchos datos de este tipo para hacer una comparación por dialectos.

20 En el caso de la Figura 20 se presenta el vocativo con pausa y sin pausa, en el primer caso (María) es posible que el efecto que se logra sea de llamada y en el segundo caso (Mami) sea de dirección según la clasificación de Brandimonte (2011). Tal diferencia puede deberse al cambio en el pico tonal, la ausencia o presencia de pausa y el tipo de movimiento al final del vocativo, aunque esta hipótesis se debe corroborar con un estudio de percepción.

21 En estos casos se trata de breves descensos que no alcanzan 1.5 st.

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